Los obreros ocuparon de forma pácifica el ingenio San Isidro

Procedieron a ocupar la planta azucarera “hasta tanto entre el gobierno provincial y el grupo Gloria, propietario del mismo, nos acerquen alguna solución”, dijo el secretario general del gremio azucareros, Mariano Cuenca.

Tra­ba­jadores del inge­nio San Isidro, ubi­ca­do en la local­i­dad salteña de Cam­po San­to y que per­manece cer­ra­do des­de hace cua­tro meses, ingre­saron pací­fi­ca­mente a la plan­ta “en defen­sa” de sus fuentes de tra­ba­jo y ante el silen­cio de los direc­tivos de la empre­sa.
Los obreros man­i­fes­taron hoy la “irrev­o­ca­ble decisión de defend­er” sus fuentes de ingre­sos y tra­ba­jo, ante “el silen­cio de los direc­tivos de la empre­sa y la pasivi­dad cóm­plice de las autori­dades provin­ciales y nacionales”, según lo definió Mar­i­ano Cuen­ca, sec­re­tario gen­er­al del Sindi­ca­to de Obreros y Emplea­d­os del Azú­car San Isidro (Soeasi).

Los tra­ba­jadores ingre­saron hoy, pací­fi­ca­mente y con su ves­ti­men­ta lab­o­ral, a la plan­ta ubi­ca­da en la local­i­dad salteña de Cam­po San­to, a 50 kilómet­ros de la cap­i­tal salteña, y comen­zaron a ordenar el lugar “porque ya se ago­taron los tiem­pos de espera”.
Se tra­ta del inge­nio más antiguo del país y uno de los prin­ci­pales com­ple­jos pro­duc­tivos de la región, que fue cer­ra­do en enero pasa­do, sin avi­so pre­vio, por el grupo multi­na­cional de ori­gen peru­ano Glo­ria.
Cuen­ca agregó que, “como ya lo diji­mos en varias oca­siones, siem­pre bus­camos el diál­o­go con los respon­s­ables de la empre­sa y con los gob­ier­nos nacional y provin­cial para lograr una sal­i­da con­ve­niente para todos, pero no fuimos escucha­dos”.

Luego, recordó que ante la inex­plic­a­ble decisión del grupo Glo­ria de “no vender ni arren­dar” para poder comen­zar la zafra 2018, “pre­sen­ta­mos en la Leg­is­latu­ra salteña un proyec­to de expropiación basa­do en leyes pre­ex­is­tentes y vigentes en la provin­cia, que no se tomó en cuen­ta”.
El diri­gente gremi­al aclaró tam­bién que “no es la pacien­cia de los tra­ba­jadores lo que se ha acaba­do, sino los tiem­pos en que debe comen­zarse con la zafra”, y sos­tu­vo que “inclu­so esta­mos en condi­ciones de infor­mar a todo el país que hoy exis­ten inver­sion­istas con­cre­tos que quieren hac­erse car­go del nego­cio y comen­zar la zafra y la pro­duc­ción”.

En este sen­ti­do, detal­ló que “una expropiación por parte del gob­ier­no provin­cial no rep­re­sen­taría un gas­to para el erario públi­co, ya que los cos­tos estarían a car­go de los inver­sores”.
Cuen­ca señaló que “es insól­i­to que no quier­an vender, no quier­an arren­dar y no quier­an que otros empre­sar­ios invier­tan y reac­tiv­en esta empre­sa, que tiene todos los atrib­u­tos nece­sar­ios como para gener­ar no sola­mente una reaper­tu­ra sino además un crec­imien­to de su pro­duc­ción y capaci­dad de exportación”.

El diri­gente azu­carero explicó que “en numerosas oca­siones, tan­to en for­ma per­son­al y por otras vías de comu­ni­cación, le he pedi­do al gob­er­nador JUAN MANUEL URTUBEY que se pon­ga al frente de las solu­ciones, y no he recibido ningu­na respues­ta que haga vis­lum­brar aunque sea un prin­ci­pio de arreg­lo de esta situación, que afec­ta a miles de famil­ias de muchas local­i­dades del depar­ta­men­to Gen­er­al Güemes”.

Cuen­ca advir­tió que “no sola­mente estare­mos aquí, sino, a través de la sol­i­dari­dad ya demostra­da del movimien­to obrero salteño, de orga­ni­za­ciones sociales y políti­cas, y de la may­oría de la población salteña, estare­mos en las calles de la cap­i­tal provin­cial, en las rutas que conectan a las dis­tin­tas ciu­dades y pobla­ciones, para que no nos con­vier­tan en pueb­los fan­tas­mas con mil­lares de pobladores expul­sa­dos de sus tra­ba­jos, de sus tier­ras y de nues­tra provin­cia”.

El inge­nio San Isidro, fun­da­do en 1760, anun­ció en enero pasa­do el cese de sus activi­dades y el ini­cio de un Pro­ced­imien­to Pre­ven­ti­vo de Cri­sis (PPC) por razones de orden económi­co, financiero y lab­o­ral, y ase­guró que mien­tras dura­ba el pro­ce­so los 730 tra­ba­jadores iban a cobrar sus haberes sin con­cur­rir a cumplir con sus tar­eas lab­o­rales.

Fuente: El Tri­buno