Presentaron un nuevo biocombustible a base de desechos de caña de azúcar

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial desarrolló este producto a partir de los desechos post cosecha de este cultivo. Este biocombustible tiene la particularidad de estar compuesto por carbono neutral.

La cartera de Energías Ren­ov­ables del Insti­tu­to Nacional de Tec­nología Indus­tri­al, pre­sen­tó un nue­vo bio­com­bustible que se pro­duce a par­tir un dese­cho post cosecha del cul­ti­vo de Caña de Azú­car. Es un pro­duc­to com­puesto por car­bono neu­tral, y que puede ser ges­tion­a­do y alma­ce­na­do no sólo para usos deriva­dos de la indus­tria azu­car­era.

En relación a la pre­sentación, Martín Rearte, jefe del Depar­ta­men­to Energías Ren­ov­ables NOA expu­so que, se tra­ta del pel­leti­za­do como pro­ce­so de indus­tri­al­ización del RAC de la caña de azú­car para usos energéti­cos. “La opti­mización de recur­sos y efi­cien­cia en la pro­duc­ción es un desafío a diario que nos planteamos des­de el INTI, para poder ofre­cer her­ramien­tas y conocimien­tos tec­nológi­cos y de inno­vación que impulsen el desar­rol­lo sus­tentable”, sos­tu­vo el espe­cial­ista

La fab­ri­cación este nue­vo bio­com­bustible es un sóli­do estandariza­do acorde al reciente mar­co nor­ma­ti­vo IRAM-ISO 17725 que clasi­fi­ca estos nuevos pro­duc­tos y ayu­da a los pro­ce­sos de com­er­cial­ización de los mis­mos.

“Es una prop­ues­ta de amplio impacto, ya que reduci­mos dese­chos que con­t­a­m­i­nan y dañan el sue­lo, y para­le­la­mente gen­er­amos un exce­lente bio­com­bustible que además del efec­to pos­i­ti­vo ambi­en­tal en su uso, reduci­mos cos­tos y mejo­ramos la com­pet­i­tivi­dad de las empre­sas que lo usan”, sos­tu­vo Rearte.

PELLET DE RAC

Es un bio­com­bustible ren­ov­able, com­puesto por car­bono neu­tral, y que puede ser ges­tion­a­do y alma­ce­na­do para usos deriva­dos de la indus­tria azu­car­era. El bio­com­bustible pro­duci­do a base de pel­lets de Resid­uo Agrí­co­la de la cosecha de Caña (RAC), tam­bién sirve para futur­os con­sumos a escala com­er­cial (grandes insta­la­ciones), res­i­den­cial como fuente de energía para clima­ti­zación, y en apli­ca­ciones indus­tri­ales como seca­do, cale­fac­cionamien­to, gen­eración de vapor e inclu­so para gasi­fi­cación, entre otros.

Fuente: Agro­fy.