JUJUY — Grieta en el gobierno por la crisis de La Esperanza

Las desprolijidades en la operación de venta, y el costo fiscal y político que ello genera, aumentan el resquemor de un sector del gabinete contra el ministro de desarrollo económico, Juan Carlos Abud Robles. Rumores sobre una fuerte discusión durante el fin de semana.

El inge­nio La Esper­an­za sigue sien­do un dolor de cabeza hereda­do pero no resuel­to para el actu­al gob­ier­no de la provin­cia.

Des­de el comien­zo del siglo XXI, la empre­sa situ­a­da en el depar­ta­men­to San Pedro, se declaró en quiebra y fue sosteni­da con fon­dos públi­cos para no dejar un ten­dal de tra­ba­jadores en la calle.

Esta situación se mantiene has­ta la actu­al­i­dad. La gestión encabeza­da por Ger­ar­do Morales se pro­pu­so devolver­la al sec­tor pri­va­do, como una empre­sa que gen­era recur­sos para man­ten­erse por sí mis­ma.

El encar­ga­do de lle­var ade­lante la operación fue el min­istro de desar­rol­lo económi­co, Juan Car­los Abud Rob­les, sobre quien llueven las críti­cas, inter­nas y exter­nas.

Mien­tras el sindi­ca­to que rep­re­sen­ta a los tra­ba­jadores del inge­nio La Esper­an­za repite has­ta el can­san­cio que Rob­les asume com­pro­misos que luego no respe­ta, el “fuego ami­go” es igual o más inten­so.

La prin­ci­pal críti­ca de sus com­pañeros de gabi­nete es la lla­ma­ti­va despro­li­ji­dad en el pro­ce­so de ven­ta de la empre­sa, y el empeci­namien­to en cer­rar un tra­to con la sospecha­da empre­sa colom­biana, Omega Ener­gy, quien has­ta hace poco no podía demostrar su exis­ten­cia como empre­sa con­sti­tu­i­da en el país y su sol­ven­cia financiera.

En medio de ofer­entes recono­ci­dos por su expe­ri­en­cia en el rubro azu­carero, el gob­ier­no, con Rob­les a la cabeza, se empeñó entre­gar­le la fábri­ca sanpe­dreña al grupo colom­biano, en una ven­ta que involu­cra 85 mil­lones de dólares.

Pero los prob­le­mas legales la extrav­a­gante operación com­er­cial han impe­di­do cer­rar el asun­to, exten­di­en­do un pro­ce­so que ya lle­va más de dos años.

Mien­tras, son las arcas del gob­ier­no provin­cial las que sopor­tan la demo­ra, finan­cian­do una y otra vez los cos­tos de man­ten­er en fun­cionamien­to el inge­nio azu­carero. Sólo des­de la inter­ven­ción de Rob­les a la fecha, el gob­ier­no habría des­ti­na­do cer­ca de 1.000 mil­lones de pesos a sosten­er el inge­nio.

El malestar den­tro de Casa de Gob­ier­no por la indefini­ción es cre­ciente. Le acha­can al min­istro Rob­les la fal­ta de trans­paren­cia con la que mane­jó el arri­bo del grupo inver­sor colom­biano, y le endil­gan el cos­to políti­co que pagó el pro­pio gob­er­nador al sen­tarse en con­fer­en­cia de pren­sa para anun­ciar una ven­ta que luego fue fre­na­da por la jus­ti­cia.

Fuentes con acce­so direc­to al edi­fi­cio de San Martín 450 ase­gu­ran que durante el fin de sem­ana hubo un fuerte cruce puer­tas aden­tro del min­is­te­rio de hacien­da.

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La últi­ma exi­gen­cia del cues­tion­a­do min­istro, la de sopor­tar parte de las ind­em­niza­ciones de los tra­ba­jadores que per­manecerán en el inge­nio pero deberán ini­ciar una relación lab­o­ral nue­va, ten­drá que ser sopor­ta­da por el tesoro de la provin­cia.

Esto gen­eró un pro­fun­do malestar en los inte­grantes del gabi­nete, que ven cómo se les empieza a exi­gir aus­teri­dad y recor­tar gas­tos, mien­tras la san­gría en la cartera mane­ja­da por Rob­les parece impa­ra­ble.
En el medio, el gob­er­nador inten­ta que la san­gre no llegue al río, y sostiene al min­istro, pese a que conoce los des­man­e­jos de todo lo que rodea al inge­nio La Esper­an­za. El resto de los min­istros se pre­gun­ta has­ta cuán­do.

Fuente: Jujuy al Momen­to