Fuerte contestación a Bolsonaro ante su ambición por producir más etanol

La ciencia, las organizaciones ecologistas y ahora el Ministério Público Federal (MPF) de su país responden de manera contundente y crítica a la derogación, por parte de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, de la ley que restringe la expansión del cultivo de caña de azúcar a la Amazonia y el Pantanal.

El MPF, o Procu­raduría Gen­er­al de Brasil, es tajante en su deman­da con­tra dicha dero­gación: “hay ries­go de causar daños ambi­en­tales, sociales y económi­cos graves e irre­versibles”. La ley de 2009 se pro­mul­gó para evi­tar que la pro­duc­ción de etanol de caña de azú­car fomente la defor­estación.

Casi trein­ta mil mil­lones de litros de etanol de caña de azú­car salieron de las fábri­c­as de Brasil en 2018, con­vir­tién­dose en el segun­do may­or pro­duc­tor mundi­al de etanol tras Esta­dos Unidos y aca­paran­do jun­to a este el 83 por cien­to de la pro­duc­ción mundi­al. En Brasil, tan impor­tante es el azú­car que se extrae de la caña como el etanol, e inclu­so la elec­t­ri­ci­dad de su prin­ci­pal resid­uo, el baga­zo.

Sin embar­go, la ambi­ción por pro­ducir más y la fal­ta de respeto hacia el medio ambi­ente mostra­da en varias oca­siones por Jair Bol­sonaro le hicieron derog­ar en noviem­bre de este año un decre­to de 2009 que restringía el cul­ti­vo de la caña de azú­car en áreas de la cuen­ca del río Ama­zonas, el Pan­tanal, Alto Paraguay, tier­ras indí­ge­nas y, en gen­er­al, áreas de pro­tec­ción ambi­en­tal, para evi­tar que la pro­duc­ción de etanol fomen­tara la defor­estación.

Por este moti­vo, el MPF anun­ció este lunes la pre­sentación de una deman­da “para revo­car el decre­to pres­i­den­cial que autor­iza la plantación de caña de azú­car en la Ama­zonía”. Solici­ta a la Jus­ti­cia Fed­er­al que sus­pen­da “inmedi­ata­mente” los efec­tos del decre­to 10.084 /2019 fir­ma­do por Bol­saonaro para reanudar la validez de la leg­is­lación de 2009, y exige que “no se emi­ta un nue­vo decre­to has­ta la pre­sentación de estu­dios téc­ni­cos que demuestren la ausen­cia de ame­naza para la pro­tec­ción del medio ambi­ente”.

“May­or defor­estación en la Ama­zo­nia y ame­nazas para la bio­di­ver­si­dad y los bosques ady­a­centes”
El mis­mo min­is­te­rio fis­cal añade que “los estu­dios cien­tí­fi­cos indi­can que la revo­cación de los límites para el cul­ti­vo de la caña de azú­car ten­dría, como efec­to secun­dario, una may­or defor­estación en la región, además de pre­sen­tar ame­nazas para la bio­di­ver­si­dad y los bosques ady­a­centes, con­sideran­do que los pas­tos nat­u­rales de la Ama­zo­nia (lugares des­ti­na­dos a la siem­bra de caña de azú­car) for­man eco­sis­temas de gran diver­si­dad biológ­i­ca, que alber­gan especies raras o en peli­gro de extin­ción”.

En la mente del MPF están var­ios estu­dios cien­tí­fi­cos y muy espe­cial­mente artícu­los recientes apare­ci­dos en la revista Sci­ence. Uno de los últi­mos, de ayer mis­mo (Pun­to de inflex­ión en la Ama­zo­nia: últi­ma opor­tu­nidad para la acción), está fir­ma­do por Thomas Love­joy, inves­ti­gador y autor de ref­er­en­cia en cues­tiones de bio­di­ver­si­dad, y Car­los Nobre, inves­ti­gador sénior en el Insti­tu­to de Estu­dios Avan­za­dos de la Uni­ver­si­dad de São Paulo (Brasil).

Los autores afir­man que es nece­saria una nue­va visión de la Ama­zo­nia que “requerirá un desar­rol­lo económi­co basa­do en sus recur­sos biológi­cos, lo que elim­i­naría de inmedi­a­to las economías ilóg­i­cas y miopes, como los monocul­tivos nada fiables aso­ci­a­dos al gana­do, la soja y la caña de azú­car”. Sí ven la Ama­zo­nia como recur­so de una bioe­conomía basa­da en el uso de los bosques sin alter­ar­los, el aprovechamien­to eléc­tri­co de sus ríos o la recolec­ción sostenible de mate­rias pri­mas.

Un cli­ma y unos sue­los que no son aptos para la caña de azú­car
Un mes antes, el Edi­tor Aso­ci­a­do de Sci­ence, Jef­frey Brainard, advertía que “el cli­ma extremada­mente húme­do y los sue­los pobres de la Ama­zo­nia no son ide­ales para las var­iedades pop­u­lares de caña de azú­car, y los estu­dios indi­can que Brasil tiene mucho espa­cio para expandir la pro­duc­ción de este cul­ti­vo en otros lugares sin com­pe­tir con otros tipos de pro­duc­ción o con­ser­vación de ali­men­tos”.

Tam­bién lo pien­sa el MPF, que cita un estu­dio téc­ni­co que sirvió para pro­mul­gar el decre­to de 2009 durante el  Gob­ier­no de Luiz Iná­cio Lula da Sil­va. Dicho estu­dio sostenía que Brasil tenía, en ese momen­to, alrede­dor de 63,5 mil­lones de hec­táreas ade­cuadas para la expan­sión del cul­ti­vo de caña de azú­car, de las que 18 mil­lones tenían un alto poten­cial pro­duc­ti­vo, “lo que indi­ca que no era nece­sario incor­po­rar nuevas áreas con cober­tu­ra vir­gen en el pro­ce­so de pro­duc­ción”, apos­til­la el MPF.

Ame­nazas para la “bue­na ima­gen” del etanol de caña de azú­car
Entre los “daños ambi­en­tales, sociales y económi­cos graves e irre­versibles” que se corre el ries­go de alcan­zar con este nue­vo decre­to, el min­is­te­rio fis­cal cita “las exporta­ciones de bio­com­bustibles del país, debido a las medi­das pro­tec­cionistas de los país­es impor­ta­dores basadas en garan­tías ambi­en­tales, lo que causaría daños al sec­tor pro­duc­ti­vo de la caña de azú­car”.

El etanol de caña de azú­car está entre los mejores val­o­rados des­de el pun­to de vista ambi­en­tal. Un estu­dio del Insti­tu­to para la Diver­si­fi­cación y Ahor­ro de la Energía (IDAE) le colocó en primer lugar entre los bio­car­bu­rantes de cul­tivos en cuan­to a reduc­ción de emi­siones de gas­es de efec­to inver­nadero.

Por otro lado, el informe de la Comisión Euro­pea basa­do en el mod­e­lo Glob­al Bios­phere Man­age­ment Mod­el le sitúa como uno de los que gen­era menos emi­siones por el cam­bio indi­rec­to del uso de la tier­ra. Además, según los informes sobre el empleo de la Agen­cia Inter­na­cional de Energías Ren­ov­ables, el etanol de caña de azú­car es uno de los que más puestos de tra­ba­jo gen­era, muy por enci­ma del etanol de maíz.

Des­de la patronal del sec­tor, la União da Indús­tria de Cana-de-Açú­car (Uni­ca), su pres­i­dente Evan­dro Gus­si, hace valer la Políti­ca Nacional de Bio­com­bustíveis (Ren­ov­aBio) adop­ta­da por Brasil, ya que “la defor­estación está fuera de ella y el etanol y todos nue­stros pro­duc­tos deben ser sostenibles de prin­ci­pio a fin”. Añade que el decre­to de 2009 sirvió solo como un mar­co buro­cráti­co porque el sec­tor siem­pre ha avan­za­do para impul­sar una movil­i­dad sostenible.

Las ONG ecol­o­gis­tas en con­tra, con cam­paña de recogi­das de fir­mas inclu­i­da
ONG ambi­en­tales como Mongabay y Sal­va la Sel­va no pien­san igual. Des­de la primera con­sid­er­an que “las declara­ciones de Gus­si sobre que Ren­ov­aBio (la políti­ca de bio­com­bustibles aproba­da en 2017) sería sufi­ciente para mit­i­gar los impactos de la dero­gación del decre­to son deli­rantes y no tienen respal­do cien­tí­fi­co.

Por su parte, Sal­va la Sel­va, que ha ini­ci­a­do una cam­paña de recogi­da de fir­mas en Inter­net, ve detrás de la dero­gación impul­sa­da por Bol­sonaro el acuer­do de la Unión Euro­pea con Mer­co­sur (Mer­ca­do Común del Sur, for­ma­do por Argenti­na, Brasil, Paraguay y Uruguay) para la exportación de 650.000 toneladas de etanol. La ONG pide que, a fal­ta de que el Par­la­men­to Europeo y los Esta­dos miem­bros de la UE aprueben el acuer­do, “no haya libre com­er­cio de etanol de caña de azú­car des­de la sel­va trop­i­cal”.

Fuente: Energías Ren­ov­ables.