En los países más avanzados el combustible deja de ser el principal atractivo de las Estaciones de Servicio

Cambio de hábitos — Al contrario de lo que sucede en Argentina, en Europa y Estados Unidos, los hidrocarburos ya no son la molécula del negocio. La adaptación a las nuevas tendencias de mercado será clave para mantenerse

La his­to­ria de las Esta­ciones de Ser­vi­cio en el mun­do se ini­ció en los Esta­dos Unidos. En aquel país, las téc­ni­cas de pro­duc­ción masi­va de automóviles imple­men­tadas por Hen­ry Ford per­mi­tieron que los con­sum­i­dores pudier­an acced­er a autos a un pre­cio módi­co. En con­se­cuen­cia, el aumen­to de propi­etar­ios de autos derivó en la necesi­dad de expende­do­ras públi­cas.

La primera fue con­stru­i­da en 1907 por la empre­sa Stan­dard Oil of Cal­i­for­nia (hoy en día lla­ma­da Chevron Tex­a­co) en la ciu­dad de Seat­tle, en el esta­do esta­dounidense de Wash­ing­ton. Esta com­pañía fue la que comen­zó a pon­er avi­sos con logos en las rutas, pub­lic­itán­dolas. En Argenti­na, siete años después, una sub­sidiaria de aque­l­la, la West India Oil Com­pa­ny (WIOC), cono­ci­da como “la WICO” insta­la la primera en Plaza Lorea, Ciu­dad de Buenos Aires.

Durante más de un siglo de pres­en­cia, la activi­dad fue mutan­do. Se desar­rol­laron dis­tin­tos pro­duc­tos, se mod­i­fi­caron los hábitos de aten­ción y se insta­laron tien­das de con­ve­nien­cia para brindar un ser­vi­cio adi­cional a la molécu­la del nego­cio, que era la ven­ta de com­bustibles.

Sin embar­go el paso del tiem­po alteró esa ecuación, al pun­to que en los país­es más avan­za­dos hoy el 70 por cien­to de los ingre­sos lo gen­era este seg­men­to. Así al menos sucede en Esta­dos Unidos y casi toda Europa, a excep­ción de Inglater­ra, donde el índice trepa al 80 por cien­to.

La implantación de super­me­r­ca­dos en las Esta­ciones ha sido un ele­men­to clave en la trans­for­ma­ción de estos espa­cios como platafor­mas que ofre­cen múlti­ples ser­vi­cios a los con­sum­i­dores. En España, por ejem­p­lo, hay 7.700 tien­das de con­ve­nien­cia vin­cu­ladas, según cifras apor­tadas por el Obser­va­to­rio Sec­to­r­i­al DBK. La fac­turación obteni­da por estos establec­imien­tos reg­istró subas del 4,2 por cien­to en 2016 y 3,6 en 2017, has­ta situ­arse en el últi­mo año en 1.145 mil­lones de euros.

De acuer­do a un informe difun­di­do por el medio ABC de ese país, el éxi­to de las tien­das de prox­im­i­dad rad­i­ca en que las famil­ias cada vez tienen menos hijos y a la pro­lif­eración de los solteros que viv­en solos. Estas además han mejo­ra­do en sur­tido y pre­cio, aunque el cri­te­rio de la local­ización es pri­mor­dial a la hora de ser elegi­das por los con­sum­i­dores.

En Argenti­na es a la inver­sa, ya que la com­er­cial­ización de naf­tas, gasoil o GNC siguen sien­do la prin­ci­pal entra­da de cualquier Estación de Ser­vi­cio. De ahí, que a difer­en­cia de los que ocurre en el “primer mun­do”, los már­genes de rentabil­i­dad están ata­dos al vol­u­men de hidro­car­buros despacha­do.

Fuente: Sur­tidores.