El consumo promedio de la gasolina especial en el país, según la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos), es de 5,0 millones de litros/día.
Para equiparar o satisfacer ese nivel de demanda interna pero con biocombustible, las industrias sucroalcoholeras deben producir al menos 600 mil litros de alcohol anhidro o etanol por día, lo que equivale a 219 millones de litro anuales. Para ello, el sector prevé destinar 40% del total de la producción de caña al alcohol y el 60% para el azúcar.
Según los expertos y los mismos productores, ese volumen estimado de producción es un reto absolutamente posible de alcanzar, dado que el aditivo de origen vegetal, al ser mezclado con la gasolina ocupará solamente el 12% en cada litro de biocombustible, hoy comercializado como Súper Etanol 92.
Además, las industrias más prominentes en rubro sucroalcoholero de Santa Cruz, como son los ingenios: Guabirá, Unagro, Aguaí y La Bélgica, según sus ejecutivos, ya vienen consolidando las respectivas plantas ‘deshidratadoras’ de alcohol. En suma y en conjunto el total del sector tendría una capacidad instalada, para generar 2,0 millones de litros diarios de producción de etanol.
En conjunto, al inicio de la zafra 2019, que espera arrancar, si las condiciones climatológicas así lo permiten a finales del mes de abril, las industrias estarían en condiciones de iniciar sus operaciones produciendo azúcar y alcohol para generar etanol, garantizando plenamente la seguridad alimentaria del país.
“No cabe la menor duda que la producción de azúcar para el mercado interno está absolutamente garantizado. Por los bajos precios en los mercados externos, la producción del etanol, es una alternativa inmejorable para paliar esta situación”, señala Reny Vargas Pinto, productor cañero y presidente de la Cámara de Industria y Comercio del Norte Cruceño (Cainco Norte).
De acuerdo a las industrias. Con el convencimiento de cumplir a plenitud con los 150 millones de litros de etanol que YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) ha previsto comprar solo este año a la industria sucroalcoholera, el sector apuesta fervorosamente por mayores volúmenes de producción de etanol, para luego vender a la estatal petrolera y este pueda dinamizar el consumo gradual y vertiginoso del biocombustible.
“Solo el ingenio Guabirá tiene instalada su planta deshidratadora con capacidad de procesar 1.1 millones de litros de alcohol por día para generar al menos 700 mil litros diarios de etanol. Sin equivocarme tenemos consolidado todo. En el caso nuestro estamos con la planta en proceso de prueba”, precisó Mariano Aguilera Tarradelles, presidente del Ingenio Azucarero Guabirá, industria asentada en la ciudad de Montero.
Cristóbal Roda, presidente del Ingenio Aguaí, industria ubicada en el municipio de Fernández Alonso, señaló que es absolutamente viable cumplir con los 150 millones de litros este año, tomando en cuenta que ya el 2018 el sector ha producido 180 millones de litros de alcohol neutro, de cuyo proceso de hidratación se genera el etanol.
En tanto, Luis Fernando Barbery, presidente del Ingenio Unagro y actual presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), señaló que una vez se inicie con la zafra 2019, empezarán a funcionar las nuevas plantas deshidratadoras, cuyas inversiones en su nueva plantas tiene la capacidad para generar al menos 100 millones de litros por año, lo que implica 274 mil litros día. “Estoy convencido que la calidad del biocobustible es mayor a la gasolina que se consume actualmente. En ese ámbito considero que la demanda va a crecer y para ello las industrias estamos en condiciones posibles de cumplir con el compromiso con YPFB, sin escatimar el crecimiento de la demanda, que obviamente será gradual”, apunta.
Hasta donde pudo conocer El Día, además el ingenio Guabirá que tiene la capacidad de producir 700 mil litros de etanol por día, Unagro tiene para otros 370 mil litros. En tanto el Ingenio Aguaí, ubicado en el municipio de Fernández Alonso, tiene la capacidad para otros 650 mil litros y La Bélgica otros 200 mil litros día. “Es que las industrias como Guabirá ya tienen experiencia de producir y tener una planta instalada hace muchos años, con capacida de 10,0 millones de litros anuales. Es más con las condiciones actuales, tan solo destinando el 30% de la caña a la producción de etanol, se pueden llegar a esos objetivos”, precisó el productor cañero Jhonny Claros Cadima.
El reto de la producción de caña. La premisa del sector, tanto de la industria, sobre todo de los productores cañeros, antes que ampliar la frontera agrícola, es fundamentalmente mejorar los rendimientos productivos, históricamente por debajo de las 50 toneladas por hectárea.
Sin embargo, el 2018 fue uno de los mejores años en cuanto a rendimientos de producción. Según datos del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Bolivia (CIAB), alcanzo un promedio de 56 toneladas de producción de caña por hectárea.
Ese promedio se tradujo, el 2018, en una producción total de 9,2 millones de toneladas de caña. Aguilera, Roda y Barbery coinciden al señalar que la apuesta está hecha: que el sector primario debe incrementar, a partir de la zafra que arrancará entre fines de abril y mayo, llegar a superar ese margen de rendimiento del año pasado y en los próximo años alcanzar a un rendimiento promedio de 70 toneladas por hectárea.
Aguilera remarca que para la producción de etanol, este año se destinará al menos el 40% de la producción total de la caña de azúcar. Se establece que 3,6 millones de toneladas irán directamente para producir el alcohol anhidro para luego, una vez vendida a YPBF, se pueda mezclar con la gasolina y finalmente generar el biocombustible. “En esta zafra creemos que nosotros vamos a destinar más del 40% a favor de la producción del alcohol. Eso será sin descuidar absolutamente la producción de azúcar; tenemos cada año azúcar excedentaria como ocurre ahora, para ello vamos a regularnos nosotros mismos al interior de las industrias”, informó Aguilera.
Tomando en cuenta que una tonelada de caña produce al menos un promedio de 60 litros de alcohol, con las 3,6 millones de toneladas que se destinarán este año para generar alcohol, dicen los productores del sector, tranquilamente se estará alcanzando a un volumen de 221 millones de litros de alcohol, incluso superior a la estimación de 219 millones de litros que requiere la demanda interna de la gasolina especial.
“Los 150 millones de litros comprometidos para entrega a YPFB no solo que es posible sino absolutamente superables, conforme muestran los datos”, argumenta Claros Cadima.
Frontera agrícola. Ante las críticas de sectores ambientalistas y activistas en defensa de la naturaleza, en sentido de que la producción de biocombustibles verdes, catalogados por ellos como agrocombustibles, no solo pondría en riesgo la seguridad alimentaria sino que llevaría enormes impactos ambientales por la ampliación de la frontera agrícola, los demontres de nuevas áreas forestales, entre otros, surge la respuesta unánime del sector que nada de eso sucederá.
El hecho estriba en que la superficie agrícola de la caña de azúcar, como señala el CIAB, representa apenas el 5,4% con relación al total de la superficie cultivada del país, cual es de 3,6 millones de hectáreas.
A diciembre de 2018, el CIAB ha reportado que la producción de la caña de azúcar ha alcanzado a un total de 164.812 hectáreas, siendo Santa Cruz con el 95% de la producción del país. Incluso, tomando en cuenta que la superficie agrícola de Santa Cruz, cuenta con 2,4 millones de hectáreas, la producción de la materia prima del azúcar y alcohol ocupa apenas 4,5% de la superficie total. “No hay ninguna expansión. Somos un país agrícola, cuyo nivel de ocupación de la superficie agrícola es muy por debajo de lo normal. En eso debemos trabajar: mejorar los rendimientos”, remarcó Roda en respuesta a las críticas.
El Invitado
Reny Vargas Pinto
Productor Cañero
‘Es un proyecto que está yendo a pasos muy lento’
“Luego de una gran expectativa que generó el programa del biocombustible, pese a las inversiones del sector productivo e industrial, el gobierno me temo que está yendo demasiado lento para que esto se dinamice.
Ya estamos en abril, en unas semanas arrancará la zafra cañera, entonces no deja de ser una gran preocupación dado que tenemos una gran sobreproducción de azúcar que financieramente al sector productivo mantiene paralizado.
Lo que más llama la atención es que se está yendo a paso de tortuga. Nosotros como productores cañeros, hemos dicho que está garantizada la seguridad alimentaria y el mercado interno del azúcar, entonces la única opción que se tiene para dar oxígeno a la situación financiera de los productores de caña es la producción de etanol
Para ello, los productores ya han hecho importantes inversiones en el campo. Se han destinado recursos para renovar cañaverales, en la preparación de suelo, en la apuesta de nueva variedades y en algunos caso en la inversión para ampliar cultivos.
Las condiciones para mejorar los rendimientos con mayores volúmenes de producción de caña están dados.
La industria ha hecho importante inversiones en sus plantas, los productores cañeros por su parte han garantizado la producción de la materia prima, no solo para satisfacer esos 150 millones de litros para este año sino para generar mayor volúmenes de producción conforme la demanda crezca. Entonces, el Estado debe actuar con mayor énfasis para que el sector se vea aún más alentado para encarar esta nueva zafra cañera”.
40% De la producción de caña
Se destinarán este año para la producción de alcohol y el proceso para generar el etanol como aditivo, establecido por la norma nacional, con un promedio del 12% de mezcla con la gasolina. Sin embargo, el gobierno en los próximos días o meses tiene previsto implementar la mezcla con la gasolina especial de 85 octanos, cuyo consumo diario es de 5,0 millones de litros día.
164 Mil hectáreas
Es la superficie agrícola total de la caña de azúcar registrada al finalizar la zafra 2018. La zafra como pocas veces en los últimos años ha tenido excedentes sin cosechar. En ese contexto, los rendimientos productivos promedio estuvieron, al igual que el 2017, cercano a las 56 toneladas por hectárea. Lo ideal, dicen los expertos agrícolas, es alcanzar en los próximos años a 70 toneladas de producción.
150 Millones de litros de etanol
Es el compromiso que el gobierno, a través de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos), ha firmado con los productores de caña y la industria sucroalcoholera para la compra de este año. Hasta el momento, la comercialización del biocombustible del Súper Etanol 92 ha pasado los 11,0 millones de litros de consumo total, lo cual es considerado como ínfimo.
Las inversiones por mejorar la producción de caña se hacen intensas en los campos agrícolas
Sector. Sin precisar cifras, los productores cañeros dicen haber lanzado sus propias inversiones en la mejora, ampliación, fertilización, siembra nueva de sus áreas de cultivo de caña de azúcar para asegurar mejores días a sus magros ingresos registrados en los últimos años.
Certeza. El ingenio Guabirá, ni bien culminó la zafra cañera en septiembre de 2018, les facilitó un financiamiento de $us 400 por hectárea a sus más de 1.500 productores de caña del norte cruceño.
“Nuestro objetivo en los próximos años es incrementar de 55 a 70 toneladas de rendimiento de caña. Nosotros estamos empeñados en esto”, señaló Mariano Aguilera, presidente de Guabirá.
Anuncios. Para el productor cañero, Jhonny Claros, la preocupación en el sector productor de caña es notorio, debido a que el programa del biocombustible va muy lento, dada la actual coyuntura del sector donde sus ingresos están estancados por la sobreproducción de azúcar.
“No sabemos qué está fallando, pero el proyecto del biocombustible en los hechos está yendo a pasos muy lentos”, señala Claros.
Además, refiere que ya el sector ha hecho inversiones en la industria y en la producción de la materia prima. “Todavía no despega eso nos preocupa”, finalizó.
Fuente: El Día.