ASOCAÑA | Ingenios azucareros se encuentran cerrados por efectos del paro

Unos 286 mil empleos entre directos e indirectos se encuentran en riesgo de perderse

Como con­se­cuen­cia de los actos vandáli­cos y el tapon­amien­to de vías en el depar­ta­men­to del Valle del Cau­ca los inge­nios azu­careros tuvieron que cer­rar sus opera­ciones, con­fir­mó la pres­i­den­ta de Aso­caña, Clau­dia Calero.

dijo que hoy en día, el sec­tor gen­era 286 mil empleos entre direc­tos e indi­rec­tos para la gente de nue­stro valle geográ­fi­co del río Cau­ca, es decir seis de cada 10 famil­ias depen­den de la agroin­dus­tria.

rev­eló que entre los azu­careros y los pan­eleros se emplean 2,5 mil­lones de per­sonas en todo el país, quienes tienen mejor edu­cación, salud, salarios y cal­i­dad de vida.

“Los blo­queos de las vías tienen hoy a todo el suroc­ci­dente com­ple­ta­mente desconec­ta­do con el resto del país y del com­er­cio inter­na­cional, generan­do más pobreza, desem­pleo, desabastec­imien­to de ali­men­tos, med­i­c­i­nas, bienes y ser­vi­cios que no hacen otra cosa que agravar el actu­al panora­ma y agudizar, aún más pro­fun­da­mente, los efec­tos de la pan­demia”, comen­tó la pres­i­den­ta de Aso­caña.

Por ello, hizo un lla­ma­do al Gob­ier­no y a los orga­ni­zadores del paro para logren un acuer­do en el menor tiem­po posi­ble para no afec­tar la recu­peración de la economía y la gen­eración de empleo.

“Estas tres sem­anas de paráli­sis nos han lle­va­do al cierre de todos los inge­nios con las con­se­cuen­cias que ello tiene para la dinámi­ca lab­o­ral y pro­duc­ti­va de la región. Es por eso que man­i­fes­ta­mos, una vez más, nues­tra aper­tu­ra y dis­posi­ción a par­tic­i­par acti­va­mente en los diál­o­gos que nos lleven a con­stru­ir colec­ti­va­mente una agen­da social incluyente en el ter­ri­to­rio. Es pri­or­i­tario com­pren­der que lo que está en juego es el empleo de miles de famil­ias que han encon­tra­do en esta indus­tria un ali­a­do para su bien­es­tar”, con­cluyó la diri­gente gremi­al.

Fuente: Cara­col.