Advierten que el problema del precio de los combustibles no es el crudo, sino el Estado Nacional

Análisis económico — El Abogado especialista en Derecho Tributario y asesor de empresas de combustibles, Dr. Marcelo Saleme Murad, brindó su mirada sobre la realidad del combustible en la Argentina y la región.

La recur­rente suba de los pre­cios en el sur­tidor, que acu­mu­la­ron de diciem­bre 2017 a diciem­bre 2018 un aumen­to de más del 70 por cien­to, fue anal­iza­da por el Abo­ga­do espe­cial­ista en Dere­cho Trib­u­tario y asesor de empre­sas de com­bustibles, Dr. Marce­lo Saleme Murad

P.: ¿Qué opinión le merece la noti­cia apare­ci­da en medios de Chile, que refle­jan que en este año ese país tuvo 0 por cien­to de inflación y además bajaron allí los com­bustibles?

R.: Que no es ningu­na sor­pre­sa. Y no sólo en Chile, en cualquier país civ­i­liza­do pasa lo mis­mo. 

P.: ¿Y a qué se debe que en Argenti­na la naf­ta siem­pre aumen­ta? Ud. ya se había man­i­fes­ta­do al respec­to, y había antic­i­pa­do que las refor­mas impos­i­ti­vas no iban a dar resul­ta­do. ¿Nos puede sin­te­ti­zar las causas?

R.: Tal como diji­mos en artícu­los ante­ri­ores pub­licó www.surtidores.com.ar, el pre­cio del com­bustible en Argenti­na tiene var­ios fac­tores esen­ciales:

1.- La pre­sión Trib­u­taria

2.- La inflación

3.- El tipo de cam­bio

4.- El cos­to argenti­no

5.- El pre­cio inter­na­cional del petróleo

Verá que en últi­mo lugar colo­qué el pre­cio inter­na­cional del petróleo. Y es fácil de enten­der, porque en 2018 el pre­cio del bar­ril que fija la OPEP, que rep­re­sen­ta el 50 por cien­to del petróleo mundi­al, bajó des­de U$S 66 en Enero 2018 a U$S 59 al 10 de Diciem­bre de 2018. Es decir, una baja cer­cana al 10 por cien­to. Pero eso no se refle­jó en los sur­tidores argenti­nos, aunque sí en economías sanas como la de Chile.

El prob­le­ma del com­bustible argenti­no no es el petróleo, es el Esta­do argenti­no. Así, aunque teng­amos diez yacimien­tos como el de Vaca Muer­ta, siem­pre vamos a ten­er com­bustible caro, porque el Esta­do se encar­ga de lle­varse todo: la rentabil­i­dad de las empre­sas que pro­ducen, de las que com­er­cial­izan, y con­ver­tir al sur­tidor en una sucur­sal de la AFIP, hacien­do que el con­sum­i­dor argenti­no pague los platos rotos de políti­cas económi­cas y sociales desas­trosas. Y lo más lla­ma­ti­vo es que, más allá de que éste Gob­ier­no no comete la can­ti­dad de desas­tres del ante­ri­or en mate­ria energéti­ca; no obstante en mate­ria fis­cal es igual que los peo­res. No hablo de otros aspec­tos del Gob­ier­no, me lim­i­to a su políti­ca fis­cal y económi­ca, aclaro. Y como no le alcan­za, tam­bién devalúa el peso, lleván­dose los ahor­ros de los ciu­dadanos. Esto pasa des­de 1945 a la fecha, sin varia­ciones de ningu­na especie; algunos perío­dos más lar­gos de esta­bil­i­dad, otros más cor­tos, pero al final, siem­pre la mis­ma políti­ca.

P.: Pero el Gob­ier­no anun­ció el cam­bio en el ITC como un ade­lan­to hacia la baja de la pre­sión fis­cal en los com­bustibles. Ud. había men­ciona­do cuan­do eso se pub­licó, que el efec­to que se decía no iba a pro­ducirse, y en efec­to no se pro­du­jo ¿por qué?

R.: Porque se quiso vender como una reba­ja impos­i­ti­va lo que sólo fue un despegue del pre­cio del com­bustible en dólares. Lo que hicieron fue trans­for­mar en una suma fija, actu­al­iz­able por inflación, el val­or del ITC, despegán­do­lo así del cál­cu­lo ante­ri­or que era una  alícuo­ta. Pero es muy obvio que con la inflación Argenti­na, el impuesto no sólo no iba a bajar, sino que iba a subir, inclu­so neu­tral­izan­do las posi­bles bajas en el petróleo; porque la inflación va siem­pre detrás de la suba del tipo de cam­bio. Era obvio que lo úni­co que se pro­ducía era un “delay” en la suba del impuesto, pero no una baja; o por lo menos, no una baja sig­ni­fica­ti­va. Y eso pasó, como le digo: el petróleo bajó en el año, mien­tras que el impuesto sobre los com­bustibles subirá casi un 50 por cien­to, con­forme la inflación del perío­do. Final­mente, la bru­tal deval­u­ación del sig­no mon­e­tario arras­tró la inflación, y ésta a todos los pre­cios y cos­tos de la economía. Además, el pro­pio Esta­do había con­sagra­do el cobro de tar­i­fas en dólares. No es muy difí­cil de decir entonces que es el Esta­do el que causa todo el desas­tre.

P: ¿Y a qué atribuye tan­ta car­ga fis­cal en los com­bustibles?

R.: Es muy sen­cil­lo de con­tes­tar: si Ud. no paga el impuesto, no puede car­gar naf­ta, porque se lo incluyen en el pre­cio. Así, es un méto­do muy com­pul­si­vo y nefas­to de recau­dar; que con­cul­ca los dere­chos más esen­ciales, como el de cir­cu­lar uti­lizan­do un medio de trans­porte. Es decir: los gob­ier­nos argenti­nos le cobran una can­ti­dad real­mente escan­dalosa de impuestos, para sosten­er al Esta­do y toda su moli­cie y cor­rup­ción, a cos­ta de no per­mi­tir­le a Ud. cir­cu­lar. Es ver­dadera­mente escan­daloso lo que pasa en nue­stro país, no creo que en el mun­do suce­da algo así, sal­vo en los dos o tres país­es comu­nistas que quedan todavía. Le diría que el esta­cionero es el más fiel emplea­do de AFIP que existe, y además le tra­ba­ja gratis.

Lo más lla­ma­ti­vo es que ningún gob­ier­no, de cualquier sig­no que fuera, le deja de meter la mano en el bol­sil­lo al con­sum­i­dor argenti­no. Se han enam­ora­do de éste méto­do nefas­to, que además sig­nifi­ca un grave escol­lo para la economía; en un país esen­cial­mente car­retero y agrí­co­la; donde depen­demos para pro­ducir del trans­porte por medios auto­mo­tores y de la pro­duc­ción agropecuar­ia en la cual el gasoil es esen­cial. Es indig­nante, pero es así.

Eso le expli­ca que, aunque teng­amos más reser­vas de petróleo que la may­oría de los país­es del mun­do, y aunque teng­amos el segun­do yacimien­to de gas del mun­do, eso no impli­ca ben­efi­cio para el ciu­dadano argenti­no; sino sólo para el Esta­do.

Lo mis­mo pasa con la renta agropecuar­ia: se la lle­va el Esta­do.

P: ¿Cuál le parece que es la solu­ción?

R.: Hay que cam­biar de filosofía políti­ca y volver a la que facil­itó que la Argenti­na fuera hace un siglo uno de los país­es más ricos del mun­do. En los país­es comu­nistas, el Esta­do se apropia de la renta y del títu­lo de propiedad. En los país­es social­is­tas, como la Argenti­na, el Esta­do es más hipócri­ta: le hace creer a Ud. que es el dueño porque le deja el títu­lo de propiedad, pero se que­da con la renta. Tra­ba­jamos para el Esta­do. Y aquí cam­bian los sig­nos políti­cos, pero son todos social­is­tas, algunos más y otros menos. Mien­tras no cam­biemos eso, no habrá ningu­na solu­ción.

Fuente: Sur­tidores.