Plaga deja pérdidas por más de $50 millones a cañeros

La mosca pinta afectó dos mil 431 hectáreas de cultivo de caña el año pasado.

CHETUMAL, Q. Roo.- La pla­ga de la mosca pin­ta dejó, en 2017, una pér­di­da de 50 mil­lones 975 mil pesos a pro­duc­tores cañeros del munici­pio de Oth­ón P. Blan­co, donde afec­tó dos mil 431 hec­táreas de cul­ti­vo de caña.

El Informe Fitosan­i­tario de la Caña de Azú­car del Comité Estatal de Sanidad Veg­e­tal, disponible en la pági­na del Comité, indicó que de las tres mil 078.50 hec­táreas más de dos mil 400 pre­sen­taron infestación de mosca, con un vol­u­men de pér­di­da supe­ri­or a las 82 mil 800 toneladas.

La pla­ga más per­ju­di­cial para la caña de azú­car es la mosca pin­ta, mis­ma que puede afec­tar has­ta el 60 % de los rendimien­tos, sien­do capaz de aniquilar un plan­tío de caña cada 15 días, desta­ca el informe.

Ante la situación que prevale­ció en el cul­ti­vo de caña por la pla­ga, el Comité impar­tió 10 pláti­cas en los que par­tic­i­paron 136 pro­duc­tores con el obje­ti­vo estratégi­co de con­tribuir a la reduc­ción del niv­el de infestación de la mosca pin­ta, pues la afectación mon­e­taria en el munici­pio cap­i­tal­i­no fueron supe­ri­or a los 50 mil­lones de pesos, que se tra­duce en una pér­di­da may­or a las 80 toneladas de pro­duc­to.

El informe, resalta que el cul­ti­vo de la caña en el Esta­do es la activi­dad más impor­tante en el sur, debido a los miles de empleos que gen­era y a la der­ra­ma económi­ca que gen­era. Abar­ca poco más de 30 mil hec­táreas dis­tribuidas en 14 eji­dos de la Rib­era del Río Hon­do, donde se pro­duce más de un mil­lón de toneladas anual­mente.

Pedro López Sánchez, ger­ente del Comité Estatal de Sanidad Veg­e­tal, indicó que debido a la fal­ta de recur­sos solo se real­izan activi­dades de pre­ven­ción como muestreo y mon­i­toreo de áreas con his­to­r­i­al de ataque durante todo el ciclo del cul­ti­vo.

Explicó que el téc­ni­co asig­na­do es quien real­iza la inspec­ción de man­era men­su­al en el caso del muestreo; mien­tras que en el tram­peo con­siste en la colo­cación de dos tram­pas pega­josas por hec­tárea que con­siste en bol­sas amar­il­las de 50 X 70 cm cal­i­bre 300, para deter­mi­nar los nive­les de infestación y decidir los difer­entes tipos de con­trol con­ve­niente para cada pro­duc­tor

Señaló que la úni­ca for­ma de con­tro­lar la pla­ga es bajo el con­trol biológi­co y quími­ca, aunque los gas­tos de los pro­duc­tos son direc­ta­mente del agricul­tor.

“El con­trol será por cuen­ta de los pro­duc­tores y el téc­ni­co es quien dará las recomen­da­ciones y seguimien­to al con­trol”, comen­tó.

Fuente: Sipse.