Nissan e IPEN renuevan acuerdo para desarrollar combustible eléctrico propulsado por hidrógeno y etanol en Brasil

La marca japonesa firmó un nuevo convenio con el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (IPEN) destinado a la investigación de combustibles para modelos propulsados ​​por hidrógeno y etano combinados.

Nis­san con­tinúa en la lucha por ser pio­nero en la indus­tria auto­motriz mundi­al en el desar­rol­lo de un vehícu­lo eléc­tri­co impul­sa­do por pila de com­bustible de óxi­do sóli­do (SOFC), que gen­era energía a par­tir del uso de bioetanol. LA mar­ca japone­sa fir­mó un nue­vo con­ve­nio con el Insti­tu­to de Inves­ti­ga­ciones Energéti­cas y Nuclear­es (IPEN) des­ti­na­do a la inves­ti­gación de com­bustibles para mod­e­los propul­sa­dos ​​por hidrógeno y etano com­bi­na­dos.

En 2015, el fab­ri­cante ini­ció un estu­dio para una for­ma difer­ente de ten­er un coche eléc­tri­co. Con el tec­nología SOFC, un vehícu­lo estaría propul­sa­do por un motor eléc­tri­co y con una pila de com­bustible igual a la de los vehícu­los con hidrógeno, pero con una difer­en­cia: el uso de etanol para gener­ar energía en el lugar. La acción com­bi­na el rendimien­to de un eléc­tri­co con la prac­ti­ci­dad de un automóvil de com­bustión.

Des­de entonces, la tec­nología ha sido proba­da por Nis­san, tan­to en Japón como en Brasil. La nue­va alian­za, que sigue al primer acuer­do fir­ma­do en noviem­bre de 2019, fue ofi­cial­iza­da en una cer­e­mo­nia vir­tu­al por el pres­i­dente Mer­co­sur y el direc­tor gen­er­al de la mar­ca en Brasil, Air­ton Cousseau, y por el super­in­ten­dente de IPEN, Wil­son Cal­vo.

Aho­ra, el obje­ti­vo es tra­ba­jar jun­tos para eval­u­ar y pon­er a dis­posi­ción difer­entes com­po­nentes, hacién­do­los ade­cua­dos para su uso en proyec­tos poten­ciales a escala com­er­cial. Uno de los retos, por ejem­p­lo, es estu­di­ar la posi­bil­i­dad de inte­grar el refor­mador que recibe el etanol del tanque y real­iza la reac­ción quími­ca para trans­for­mar­lo en hidrógeno ‑parte fun­da­men­tal del sis­tema- en la propia pila de com­bustible. Esto reduciría el tamaño del mecan­is­mo y lo haría más bara­to.

Otro fac­tor a estu­di­ar es la reduc­ción del tamaño de la batería del vehícu­lo. En el comu­ni­ca­do de pren­sa, ni Nis­san ni Ipen hablan sobre los cos­tos de pro­duc­ción, pero esti­man que el proyec­to con­tin­uará en desar­rol­lo has­ta 2025, así que no espere ver esta tec­nología en las calles en el cor­to pla­zo.

“Seguimos avan­zan­do con la inves­ti­gación y este nue­vo acuer­do rep­re­sen­ta un nue­vo paso en el proyec­to glob­al de Cel­das de Com­bustible de Óxi­do Sóli­do de Nis­san, que tam­bién es muy intere­sante para Brasil, ya que enca­ja per­fec­ta­mente en nues­tra matriz energéti­ca. Debido al conocimien­to téc­ni­co de insti­tu­ciones brasileñas, como IPEN, las alian­zas locales son fun­da­men­tales para con­tribuir a la ini­cia­ti­va glob­al de la mar­ca ”, afir­mó Cousseau.

Cabe recor­dar que las inves­ti­ga­ciones y desar­rol­los de IPEN en el área de nuevas energías ren­ov­ables, lid­er­a­dos por el Cen­tro de Cel­das de Com­bustible e Hidrógeno, están en línea con los Obje­tivos de Desar­rol­lo Sostenible (ODS) de la ONU y con Acciones Glob­ales para reducir las emi­siones de CO2 de la que­ma de com­bustibles fósiles.

“Este Acuer­do de Inno­vación fir­ma­do con Nis­san es una demostración más de nues­tra exce­len­cia y nue­stro com­pro­miso insti­tu­cional con la sociedad, impul­san­do la trans­for­ma­ción del conocimien­to cien­tí­fi­co en pro­duc­tos y ser­vi­cios con val­or agre­ga­do al mer­ca­do. IPEN / CNEN tiene inno­vación en su visión. Además, alber­ga la Incubado­ra de Empre­sas de Base Tec­nológ­i­ca de São Paulo (USP / IPEN-CIETEC) que actual­mente cuen­ta con 93 star­tups, con­sol­i­dan­do un eco­sis­tema de inno­vación y emprendimien­to ”, dijo Cal­vo.

El desafío de Nissan cuenta con el apoyo de Brasil

Nis­san es la primera empre­sa en desar­rol­lar y pro­bar pro­toti­pos que se ali­men­tan con el lla­ma­do “bioetanol”. El uso de este tipo de sis­tema com­bi­na­do con la alta efi­cien­cia de los motores eléc­tri­cos y el sis­tema de baterías garan­ti­zan a los vehícu­los una autonomía de más de 600 km con solo 30 litros de etanol. Debido a su exten­sa red de sum­in­istro ‑después de todo, Brasil es la nación que más uti­liza y pro­duce el com­bustible en el mundo‑, el país ha sido un actor clave en los estu­dios de desar­rol­lo y via­bil­i­dad del proyec­to.

Y la mis­ión del fab­ri­cante no es fácil. Después de todo, encon­trar una alter­na­ti­va a los coches eléc­tri­cos y elim­i­nar los prob­le­mas de recar­ga plantea var­ios desafíos, más aún con un vehícu­lo propul­sa­do por hidrógeno. Además de ser una tec­nología extremada­mente cara, el motor green Ocu­pa mucho más espa­cio, requirien­do un tanque de com­bustible más grande y tam­bién reforza­do para evi­tar fugas, ya que es un gas extremada­mente volátil y muy inflam­able. La pro­duc­ción, el alma­ce­namien­to e inclu­so el sum­in­istro serían com­pli­ca­dos y ten­drían una inver­sión muy alta.

Cómo funciona el sistema de Nissan que combina hidrógeno y etanol. Imagen: Divulgación
Cómo fun­ciona el sis­tema de Nis­san que com­bi­na hidrógeno y etanol. Ima­gen: Divul­gación

Sin embar­go, con SOFC, esto se vuelve más fácil. Con visa­do en el arte explica­ti­vo (mira arri­ba), el propi­etario del vehícu­lo se detiene en una gaso­lin­era común y llena el tanque con etanol. El com­bustible pasa por el refor­mador, donde tiene lugar una reac­ción quími­ca con el calor, sep­a­ran­do el hidrógeno y una pequeña parte del CO2. El gas va al módu­lo de tec­nología, que se uti­liza para gener­ar energía para el motor eléc­tri­co, mien­tras que un poco de CO2 y vapor de agua sale del escape en una mín­i­ma can­ti­dad.

Y, por supuesto, como un tanque de com­bustible de etanol es más pequeño y trans­porta más de un hidrógeno, el automóvil, en teoría, ten­dría un ran­go supe­ri­or a uno. FCEV (vehícu­lo de pila de com­bustible) puro.

Nis­san e IPEN fir­man un acuer­do para desar­rol­lar bioetanol en Brasil. Ima­gen: Divul­gación

En Brasil, el primer perío­do de prue­ba con el pro­totipo real del sis­tema se llevó a cabo entre 2016 y 2017. Dos vehícu­los e‑NV200 equipa­dos con el sis­tema SOFC fueron proba­dos por el equipo de Inves­ti­gación y Desar­rol­lo de Nis­san en el país y demostraron que la tec­nología se adap­ta per­fec­ta­mente. ade­cua­do para el uso diario y el com­bustible brasileño.

Actual­mente, las prue­bas están en cur­so, real­izadas por el área de Inves­ti­gación y Desar­rol­lo de Nis­san en Japón, con la colab­o­ración con­stante del equipo brasileño y socios locales, como IPEN. “Es un plac­er inter­ac­tu­ar con el equipo de inves­ti­gación de Nis­san y poder colab­o­rar con el desar­rol­lo glob­al de la mar­ca. El etanol elec­trizante, com­bustible ren­ov­able y estratégi­co para el país, tiene un enorme poten­cial en el con­tex­to de las nuevas energías sostenibles. Nis­san tiene la visión de que inver­tir en inves­ti­gación a niv­el mundi­al es una for­ma de super­ar los desafíos exis­tentes para con­quis­tar nuevas tec­nologías. Ver los desar­rol­los de IPEN par­tic­i­par en este pro­ce­so es muy grat­i­f­i­cante ”, dijo Fabio Coral Fon­se­ca, inves­ti­gador del insti­tu­to.

Fuente: olhardig­i­tal.