Etanol de caña de azúcar | La solución sustentable para el transporte del futuro

Comenzó la cuenta regresiva para el ISSCT Congress 2019, que se realizará en Argentina del 31 de agosto al 8 de septiembre.

Tucumán será una de las provincias sede de este evento internacional, que agrupará a los expertos más destacados de la industria azucarera a nivel nacional. ISSCT Congress 2019 entrevistó a Santiago Paz Brühl, consultor en Energías Renovables y sector Sucroenergético, formado en la Universidad Nacional de Tucumán y luego en España, en la Universidad de Navarra, se refirió al futuro de los biocombustibles, uno de los ejes que tendrá el congreso.
¿Cuál es el presente y el futuro de las energías renovables, por ejemplo, en cuanto al transporte?
De la energía total que consume el planeta solo el 20% se consume como electricidad, gran parte la consume el transporte. Para eso hay que buscar soluciones sostenibles y esta es una vía en la que la industria sucroenergética tiene que posicionarse.
A nivel mundial tenemos el ejemplo de Noruega y Holanda, que ya prohibieron los automóviles de combustión interna (a nafta o gasoil) a partir de 2025, Inglaterra desde 2040. China está por definir en qué año deja de aceptarlo y lo mismo pasa en el resto de Europa. Por esto, las automotrices más grandes ya han puesto fecha final para la fabricación de automóviles de combustión interna.
El automóvil del futuro va a ser eléctrico, pero el quid de la cuestión es cómo se va a abastecer ese automóvil eléctrico.
¿A qué se refiere? ¿Cuáles son las variables que se analizan, sus pros y contras?
El auto eléctrico puede abastecerse con electricidad renovable, eólica, solar, pero como está concebido hoy lo hace con baterías, que tardan entre 2 y 12 horas para cargarse y que tienen una autonomía de 200 km. Por otro lado, el costo de la batería impacta en más de ⅔ del costo del auto. Ya existen otras soluciones que se están investigando, que proponen que la electricidad no provenga de las redes eléctricas, sino de las celdas de hidrógeno.
¿Cómo funciona? El vehículo cuenta con un dispositivo en que se carga hidrógeno y con el oxígeno de la atmósfera genera una reacción que produce electricidad en el mismo auto, es mucho más eficiente. El motor de combustión interna tiene una eficiencia de 30 o 40%, el resto se va en calor que se disipa en la atmósfera. La celda de hidrógeno de electricidad, en cambio, tiene una eficiencia que supera el 60%, es decir que con esa tecnología usando la misma cantidad de energía se duplica el funcionamiento o lo que es igual, se requiere la mitad de la energía.
Pero el hidrógeno también tiene sus inconvenientes: necesitás toda una red de distribución totalmente distinta, el hidrógeno tiene que estar a más de 200 grados bajo cero, y a una mayor presión que el GNC, por lo tanto que no es una solución fácil ni inmediata.
¿Cuáles son las tecnologías para producción de energía que involucran a la caña de azúcar?
Hay tecnologías alternativas que involucran al sector sucroenergético. Nissan está probando un dispositivo que es un catalizador que obtiene hidrógeno a partir del etanol. La tecnología se llama SOFC. El funcionamiento consiste en poner ese catalizador como dispositivo adicional en el auto, cargar etanol líquido en cualquier estación de servicio y ese catalizador, con el etanol y con el oxígeno del aire, genera hidrógeno y dióxido de carbono neutro ambientalmente, porque es el que tomó la caña de la atmósfera. Entonces tenés una solución de un auto eléctrico.
Por lo tanto, es cierto que el auto eléctrico es el futuro y lo más probable es que la batería sea una tecnología de transición. De estos autos ya Nissan tiene prototipos, que presentó en las Olimpiadas de Brasil en 2016, que con 30 litros de etanol pueden andar hasta 600 km. Con esta alternativa se resuelve el problema de autonomía que tiene la batería y el tiempo de recarga. Veo el gran futuro de la caña en esta vía.
¿Cómo evalúa la situación del biocombustible en la región, sobre todo el caso de Brasil?
Los mercados que tienen más desarrollado el uso de etanol como combustible son EE. UU. y Brasil. Los demás, o no lo usan o tienen políticas que protegen a sus propias industrias y no hay mercado abierto. En EE. UU. hay una demanda desarrollada de alcohol a partir del maíz, y en Brasil la demanda es a partir del etanol de caña. En Brasil tienen la obligación de que el etanol esté en un 27% en la mezcla del combustible y en EE. UU. es un 10% por ley, pero sobre un mercado inmenso, por eso está tan desarrollado.
Entre 2005 y 2010 fue el boom de Brasil, abrieron cerca de 100 ingenios nuevos (para tener una referencia Argentina tiene 23). Luego entraron en una crisis parecida a la que hubo en Argentina: para frenar la inflación el gobierno congeló los precios de los combustibles, entró en crisis el sector y cerraron cerca de 100 ingenios (en general, los más viejos).
El precio del combustible en Brasil se rige por el poder energético que tiene el combustible. Por ejemplo, supongamos que con un litro de alcohol el auto recorre la misma distancia que con 0,7 litros de nafta; entonces si el precio del alcohol está por debajo del 70% de la nafta, el automovilista carga alcohol, pero si está por arriba, prefiere cargar nafta.
El megaevento estará divido en tres etapas: un precongreso que será en Tucumán del 31 de agosto al 1 de septiembre; el congreso en sí, con sede en la misma provincia del 2 al 5 de septiembre; y el postcongreso que será en Jujuy y Salta del 6 al 8 de septiembre. Las inscripciones y los costos del congreso se encuentran disponibles en su web oficial.
Fuente: ISSCT Congress 2019.