El INTA Valle Inferior sigue probando con remolacha

La iniciativa está siendo observada por una empresa chilena.

La remo­lacha for­ra­jera es un cul­ti­vo que de a poco va cre­cien­do en los valles rione­gri­nos como una alter­na­ti­va para la nutri­ción ani­mal de altos requer­im­ien­tos. 

Los direc­tivos de la empre­sa KWS dialog­a­ron con el pro­gra­ma tele­vi­si­vo Patag­o­nia Rur­al y con­taron un poco la his­to­ria del cul­ti­vo, la intro­duc­ción en Argenti­na y sus per­spec­ti­vas.

En este sen­ti­do, el inge­niero agrónomo Alfon­so Cal­le­gari remar­có: “Esta­mos hacien­do un plan de desar­rol­lo del cul­ti­vo des­de cin­co o seis años y un ensayo de una teconología de con­trol de malezas. La remo­lacha es una alter­na­ti­va para el con­sumo ani­mal nove­dosa, porque en el mis­mo ali­men­to com­bi­namos alta energía y un con­tenido de pro­teí­nas, lo que lo hace úni­co y es una vari­ante intere­sante para la región de la Nor­patag­o­nia”.

En tan­to, agregó: “es una ali­men­to que nos per­mi­tiría ingre­sar con los ani­males a par­tir de mayo o junio y com­er durante todo el invier­no has­ta agos­to o sep­tiem­bre, cuan­do el cul­ti­vo empieza a inducirse a flo­ración, logran­do una cal­i­dad con­stante en el con­cen­tra­do energéti­co y con­tenidos pro­te­icos, de altísi­ma pro­duc­ción para la super­fi­cie”

“En Argenti­na no esta­mos acos­tum­bra­dos a un cul­ti­vo inten­si­vo den­tro de un sis­tema ganadero, pero cuan­do se pueden ver los números en la pro­duc­ción, las altas caras que se pueden mane­jar en pocas super­fi­cies, y las pro­duc­ciones finales de carne que ten­emos es una alter­na­ti­va más que atrac­ti­va”, expresó.

Por otro lado, el ger­ente gen­er­al de KWS Chile, Sebastián Oje­da Salas, man­i­festó: “el KWS con casa cen­tral en Ale­ma­nia es el líder en cul­ti­vo de la remo­lacha y actualemte tiene el 60 por cien­to del mer­ca­do mundi­al. Es uno de los cul­tivos que se uti­liza para pro­ducir azú­car y en el mun­do hay 4,5 mil­lones de hec­táreas y alrede­dor de 27 mil­lones de caña de azú­car”.

Tam­bién se refir­ió al ingre­so de la remo­lacha for­ra­jera al país. “En los años 40′ hubo un inge­nio azu­carero de remo­lacha que desa­pare­ció, por eso aho­ra lo que esta­mos hacien­do es intro­ducir la for­ra­jera, que es una plan­ta de la famil­ia de la remo­lacha y crece sobre el sue­lo, no por deba­jo. La raíz tiene una con­cen­tración energéti­ca muy alta y en la plan­ta está la pro­teí­na, por eso es un ali­men­to muy bal­ancea­do”, dijo.

“Los tra­ba­jos con la remo­lacha comen­zaron aquí hace seis años y partieron del interés de los pro­duc­tores argenti­nos luego de vis­i­tar Nue­va Zelan­da, que es país donde más se desar­rol­ló la remo­lacha for­ra­jera. Los agricul­tores fueron allá, la conocieron, y volvieron a Argenti­na pen­san­do en hac­er ensayos, por eso KWS facil­itó estas prue­bas para realizar cam­pos com­er­ciales”, añadió.

Por últi­mo, Oje­da Salas man­i­festó: “el número de pro­duc­tores fue cre­cien­do mucho en los mane­jos de la remo­lacha. Al ser un cul­ti­vo inten­si­vo hay que tra­ba­jar­lo y logran­do esto Vied­ma, puede rendir cer­ca de trein­ta toneladas de man­era seca”.

En el mar­co de un con­ve­nio con la empre­sa KWS Semi­l­las Argenti­na-Chile, el año pasa­do un equipo de téc­ni­cos del Insti­tu­to Nacional de Tec­nología Agropecuar­ia (INTA) Valle Infe­ri­or e INTA Alto Valle via­jó a dis­tin­tas regiones de España con el propósi­to de cono­cer los detalles del mane­jo del cul­ti­vo de remo­lacha a los ambi­entes de la región patagóni­ca para impul­sar su adaptación y con­tribuir con tec­nologías de pro­ce­sos e insumos ten­di­entes a mejo­rar la pro­duc­ción de for­ra­je, carne y leche en los sis­temas.

La remo­lacha for­ra­jera es un cul­ti­vo que se desta­ca por su alto con­tenido de energía y pro­duc­ción de mate­ria seca por hec­tárea, por lo que se posi­ciona como una alter­na­ti­va ali­men­ti­cia en la cade­na bov­ina con rendimien­tos de 20.000 a 30.000 kilo­gramos de mate­ria seca por hec­tárea y pro­duc­ciones de carne may­ores a 2.000 kilo­gramos por hec­tárea por año. 

En la Argenti­na, la pro­duc­ción de remo­lacha for­ra­jera se con­cen­tra prin­ci­pal­mente en los valles de la Nor­patag­o­nia y en el sur de la provin­cia de Buenos Aires, cuyo des­ti­no es la pro­duc­ción de carne y leche. “Es un cul­ti­vo que comen­zamos a tra­ba­jar en 2017 con 4 hec­táreas y en la actu­al­i­dad este número ascendió a cer­ca de 300”, indicó Veróni­ca Favere, espe­cial­ista del grupo téc­ni­co del INTA.

Fuente: Noti­cias Net.