Con una deuda de más de 74 millones de pesos inicia la zafra el mayor central azucarero de Cuba
Mientras tanto, la deuda de la bioeléctrica que alimenta al central Ciro Redondo de Ciego de Ávila asciende a 122 millones.
El central azucarero Ciro Redondo de Ciego de Ávila, el cual cuenta con la única bioeléctrica del país, se encuentra sumamente endeudado debido a su bajo rendimiento en los últimos años y al precario estado de sus equipamientos, informó el diario estatal Trabajadores.
En la actualidad la deuda del mencionado central asciende a 74.702.000 pesos (más de tres millones de dólares al cambio oficial), mientras la de la bioléctrica que lo alimenta es mayor aún, pues es de 122.733.000 (más de cinco millones de dólares), según el reporte oficial.
Entre los tantos problemas que presenta la Empresa Agroindustrial Azucarera Ciro Redondo el principal es la baja producción de caña, según afirmó su director, Danilo Fernández Madrigal.
“Tenemos unidades sin incorporarse a la doble jornada de labor en la agricultura, incide en ello la alimentación del personal. Los resultados están muy distantes del potencial del riego con inversiones en sistemas de alta tecnología por casi medio millón de pesos”, afirmó el directivo.
“Perdimos 35.000 toneladas en las dos últimas zafras, con una afectación económica de casi dos millones de pesos, porque retiramos el agua antes de la cosecha, como está establecido, pero no fueron cortadas, entonces las cañas se secaron y las cepas murieron”, explicó Alfredo Oropeza Díaz, presidente de la unidad básica de producción de la cooperativa Ilusión.
Pero los problemas del central no son recientes, pues antes de la pandemia del Covid-19 el central avileño mostró rendimientos de 41 toneladas por hectárea, sumamente bajos según los especialistas, pus de 60 unidades cañeras solo 17 pudieron distribuir utilidades.
La bioeléctrica, única en el país, está inactiva desde mediados de junio pasado debido a la falta de biomasa de marabú como combustible para el funcionamiento de sus calderas, lo que también limitó su aporte al Sistema Electroenergético Nacional cuando arreciaron los apagones en la Isla.
El director de planta en la bioeléctrica, Adisney Peña, dijo que la principal causa fue la rotura de ocho de las 12 cosechadoras de marabú, paralizadas por falta de financiamiento para adquirir piezas de repuesto.
Actualmente los responsables de la planta trabajan en labores de mantenimiento que incluyen 72 tareas, entre las que se encuentra el arreglo del sistema refractario de las dos calderas y la sustitución de 79 tubos en la número dos.
Ante el escaso rendimiento de la pasada campaña azucarera, que solo alcanzó el 18,2% de la producción planificada, el director del central dijo que una de las principales causas del tal incumplimiento fue “el alto contenido de sílice que el central nos devolvía como condensado”, pues “se perdía mucho tiempo en recepcionar esa agua de baja calidad que no admiten nuestras calderas modernas de alta precisión”.
Tampoco la unidad de derivados de la caña de azúcar del central se encuentra en un buen momento, pues pese a que está siendo reanimada con nuevas inversiones, no podrá superar el atraso en la producción de levadura torula, que no rebasa el 65% de su compromiso hasta la fecha.
De acuerdo con las cifras oficiales, en la zafra azucarera de 2021 la industria cubana produjo poco más de 800.000 toneladas métricas de azúcar sin refinar, la cifra más baja desde 1908 y solamente el 10% del récord de ocho millones de toneladas logrado en 1989.
El grupo estatal azucarero AZCUBA anunció haber transformado 56 centrales azucareros en empresas separadas e incorporó dentro de ellas plantaciones locales, en un último esfuerzo para evitar que se desplome la industria.
Un comunicado del Consejo de Ministros de Cuba en su reunión de junio refirió que estaba llevando a cabo una revisión de la industria “para garantizar en un futuro la vitalidad de estas actividades, que tanto han significado en lo económico y en la historia de Cuba”.
Las autoridades esperan que esas decisiones permitan fijar los salarios de los trabajadores y de los precios de la caña que se compra a las cooperativas y campesinos, manteniendo AZCUBA el control del 80% de los ingresos de exportación.