Caña de Azúcar | Claves para controlar la propagación del Salivazo en cultivos

La plaga ataca la planta con un veneno que la seca disminuyendo las producciones.

El Sali­va­zo está pre­sente en Colom­bia des­de hace 40 años, estable­ci­do en los Llanos Ori­en­tales como pla­ga de pas­to; sin embar­go, en 2017 se detec­tó en cul­tivos de caña de azú­car en la zona cen­tro del valle del río Cau­ca (entre Buga y Tuluá). Actual­mente se cal­cu­la que el sali­va­zo afec­ta 3.000 hec­táreas, con impactos de has­ta 30 toneladas por hec­tárea.

Para pre­venir la propa­gación de la pla­ga es nece­sario que se hagan lava­dos a los equipos que ten­gan con­tac­to con tal­los o sepas para matar a los huevos ya que per­manecen en la tier­ra; para hac­er un cor­rec­to lava­do, ust­ed debe preparar una mez­cla en la que, por libro de agua, agre­ga de 10 a 20 cc de yodo sub­li­ma­do o amo­nio cua­ter­nario (cloruro de Ben­zal­co­nio).

La mez­cla se debe rociar en todos los imple­men­tos que hayan tenido con­tac­to con tal­los o sepas, inclu­i­dos trac­tores y demás maquinar­ia. Tal pro­ce­so se puede hac­er por asper­sión o inmer­sión, en cuyo caso debería ser por un lap­so de dos a cin­co segun­dos. El pro­ce­so se debe hac­er siem­pre antes y después de las labores de cam­po.

Por otra parte, en cuan­to al tratamien­to de la semi­l­la, tam­bién se debe ten­er, pues la pla­ga ya desar­rol­la­do se puede trans­portar en las semi­l­las; por lo tan­to, se recomien­da evi­tar trans­portar semi­l­las des­de espa­cios afec­ta­dos; evi­tar el con­tac­to direc­to de las semi­l­las con tier­ra y de ocur­rir, ase­gu­rarse de que no que­den ter­rones adheri­dos a la mis­ma; acel­er­ar la siem­bra y el riego de ger­mi­nación.

Según Ceni­caña, el tratamien­to tér­mi­co para la semi­l­la tam­bién es impor­tante, para realizar­lo debe: hac­er inmer­sión de los paque­tes de semi­l­las durante 10 min­u­tos en agua a 50°c., luego dejar­las reposar de ocho a 12 horas en el ambi­ente y final­mente hac­er un últi­ma inmer­sión a 51°c por una hora.

Fuente: Agrone­go­cios.