Biotecnología | Puna Bio inaugura su innovador Centro de Investigación en Tucumán, en antiguo edificio de ingenio azucarero

Puna Bio, la startup fundada en 2020, se complace en anunciar la apertura oficial de su Centro de Investigación Puna Bio en Tucumán. Este centro representa un hito importante en la misión de Puna Bio de desarrollar soluciones biológicas para la agricultura mediante el uso de microorganismos extremófilos.

Puna Bio, la start­up fun­da­da en 2020, se com­place en anun­ciar la aper­tu­ra ofi­cial de su Cen­tro de Inves­ti­gación Puna Bio en Tucumán. Este cen­tro rep­re­sen­ta un hito impor­tante en la mis­ión de Puna Bio de desar­rol­lar solu­ciones biológ­i­cas para la agri­cul­tura medi­ante el uso de microor­gan­is­mos extremó­fi­los.

El Cen­tro de Inves­ti­gación Puna Bio se encuen­tra ubi­ca­do en el pre­dio de la pres­ti­giosa Uni­ver­si­dad San Pablo, en Tucumán, y ocu­pa un antiguo edi­fi­cio que ha sido metic­u­losa­mente restau­ra­do durante un año y medio de tra­ba­jo. Esta impre­sio­n­ante insta­lación se desta­ca como el lab­o­ra­to­rio de biotec­nología más inno­vador de la región, y es el resul­ta­do de una inver­sión sig­ni­fica­ti­va.

Puna Bio se enfo­ca en el desar­rol­lo de biofer­til­izantes com­er­ciales basa­dos en microor­gan­is­mos extremó­fi­los, que han sido ais­la­dos de “La Puna”, la sali­na más alta y seca del plan­e­ta. Estos microor­gan­is­mos úni­cos per­miten el crec­imien­to de cul­tivos en condi­ciones extremas y degradadas del sue­lo, al tiem­po que con­tribuyen a aumen­tar los rendimien­tos y reducir las emi­siones de car­bono.
El equipo cien­tí­fi­co de Puna Bio posee más de 20 años de expe­ri­en­cia en la inves­ti­gación de extremó­fi­los y cuen­ta con licen­cias exclu­si­vas para la com­er­cial­ización de estos microor­gan­is­mos a niv­el mundi­al. Como un atle­ta que entre­na en alti­tud, nue­stros microor­gan­is­mos son aún más fuertes a niv­el del mar.

Además del desar­rol­lo de biofer­til­izantes, Puna Bio tam­bién está com­pro­meti­da con la recu­peración de sue­los degrada­dos medi­ante téc­ni­cas de bior­re­me­diación y cul­tivos de cober­tu­ra. Se esti­ma que a niv­el mundi­al, aprox­i­mada­mente el 33% de las tier­ras cul­tivables están degradadas, y si se mantienen las prác­ti­cas actuales de erosión y uso de agro­quími­cos, has­ta el 90% de las tier­ras cul­tivables podrían estar degradadas para 2050. Esto rep­re­sen­ta un desafío cru­cial para la seguri­dad ali­men­ta­ria glob­al.

MA.