Asocaña: “El etanol importado amenaza a la agroindustria del azúcar”

Uno de los gremios más representativos del agro en el Valle y en el país, Asocaña, está de fiesta. Cumplió 60 años de historia y liderazgo en el suroccidente del país.

Juan Car­los Mira es el pres­i­dente y en junio com­ple­tará dos años al frente de la insti­tu­ción.

Juan Car­los Mira, pres­i­dente de Aso­caña, Este año el gremio cel­e­bra 60 años de his­to­ria en el Valle.
Oswal­do Páez / El País

En diál­o­go con El País anal­iza el pre­sente y el futuro de la agroin­dus­tria de la caña de azú­car con moti­vo de la cel­e­bración.

¿Cuán­do cel­e­brarán los 60 años de Aso­caña?

El 12 de febrero se con­mem­o­raron los 60 años y la cel­e­bración se realizaría en el segun­do semes­tre del año y estaría enfo­ca­da a hac­er un reconocimien­to a los colab­o­radores del sec­tor agroin­dus­tri­al de la caña, que han sido deter­mi­nantes en lo que hoy rep­re­sen­ta esta agroin­dus­tria.

Después de 60 años de labores, ¿cómo está hoy el sec­tor agroin­dus­tri­al de la caña de azú­car, cuáles son los fac­tores que resalta? 

Hoy en día el sec­tor pro­duce 24 mil­lones de toneladas de caña; 2,3 mil­lones de toneladas de azú­car; 419 mil­lones de litros de bioetanol a par­tir de caña y 1.428 GWh de energía gen­er­a­da (61% con­sumo pro­pio y 39% para el sis­tema de inter­conex­ión eléc­tri­co nacional) a par­tir del baga­zo de la caña (sufi­ciente para abaste­cer una ciu­dad de un mil­lón de habi­tantes).

Expor­ta­mos 650.000 toneladas de azú­car por val­or de US$316 mil­lones (30% de la pro­duc­ción). Somos el cuar­to gen­er­ador agroin­dus­tri­al de divisas después de café, flo­res, banano y aceite de pal­ma.

60 años después, el sec­tor cuen­ta con una fuerte estruc­tura insti­tu­cional, la may­or pro­duc­tivi­dad agroin­dus­tri­al del mun­do, un cen­tro de inves­ti­gación de la caña (Ceni­caña), ubi­ca­do entre los 5 mejores del mun­do, una sól­i­da políti­ca públi­ca que le ha dado esta­bil­i­dad al sec­tor, un pro­gra­ma de oxi­ge­nación de gasoli­nas que ha apor­ta­do grandes ben­efi­cios ambi­en­tales al país y que obe­dece a una políti­ca públi­ca de desar­rol­lo rur­al, ambi­en­tal y energéti­ca, la cual con­tribuye a la gen­eración de empleo for­mal y a la diver­si­fi­cación de la canas­ta energéti­ca del país y un pro­gra­ma de con­ser­vación de cuen­cas hídri­c­as real­iza­do a través de la Fun­dación Fon­do Agua Por la Vida y la Sosteni­bil­i­dad lid­er­a­da y admin­istra­da por el gremio.

¿Cuáles son las prin­ci­pales ame­nazas?

Las importa­ciones de etanol orig­i­nar­ias de Esta­dos Unidos que le han cau­sa­do un daño enorme a la pro­duc­ción nacional y al pro­gra­ma de oxi­ge­nación de gasoli­nas del país. En 2018 las importa­ciones orig­i­nar­ias de EE.UU. han cre­ci­do 10 veces frente a 2016.

La pro­fun­da cri­sis del mer­ca­do inter­na­cional oca­sion­a­do por las políti­cas de grandes jugadores inter­na­cionales como India, Chi­na y Tai­lan­dia han estim­u­la­do la pro­duc­ción de azú­car, lle­van­do los exce­dentes a nive­les históri­ca­mente altos, generan­do así bajos pre­cios.

Las bar­reras que con­stan­te­mente impo­nen al azú­car colom­biano los socios andi­nos; Ecuador y Perú, dejan­do el com­er­cio en una sola vía, pues Colom­bia les per­mite a ellos el libre ingre­so de azú­car.

Con Perú, se logró el lev­an­tamien­to de una medi­da restric­ti­va reciente, resul­ta­do de un inten­so tra­ba­jo real­iza­do con el Gob­ier­no Nacional.
En el frente inter­no, las con­tin­uas inva­siones a la propiedad pri­va­da que se han dado en el sur del Valle y el norte del Cau­ca por parte de algunos gru­pos indí­ge­nas y el avance de activi­dades ile­gales que ponen en ries­go la activi­dad agroin­dus­tri­al y gen­er­an cos­tos adi­cionales a la mis­ma.

¿La diver­si­fi­cación del cul­ti­vo de  la  caña de  azú­car por fru­tales qué tan­to ben­e­fi­cia o afec­ta al sec­tor?

Los cul­ti­vadores son quienes deci­den los pro­duc­tos que van a sem­brar. La caña ha sido una muy bue­na opción para los agricul­tores de la región por cuan­to está ubi­ca­da en una zona de agri­cul­tura espe­cial­iza­da, de clase mundi­al, donde existe un clus­ter casi úni­co en el país alrede­dor de este cul­ti­vo: inves­ti­gación, paque­tes tec­nológi­cos apli­ca­dos, conocimien­to detal­la­do de las tier­ras, infraestruc­tura de riego, entre otros ben­efi­cios.

¿La importación de etanol de EE.UU. pon­drá en ries­go las des­til­erías del sec­tor en las que se invirtieron altas sumas de dinero?

Claro que sí. Están en ries­go inver­siones por mil mil­lones de dólares, que se realizaron sus­ten­ta­dos en la Ley 693 de 2001, que tenía entre sus obje­tivos el desar­rol­lo del sec­tor agrí­co­la. Hoy, las importa­ciones de etanol de EE.UU. reg­is­tran un rit­mo insostenible: entre enero y noviem­bre de 2018 lle­garon 166 mil­lones de litros de etanol (el 30% de la deman­da domés­ti­ca), dos veces y medio lo impor­ta­do en todo 2017 y diez veces lo impor­ta­do en 2016.

Lo ante­ri­or ha cau­sa­do un dramáti­co dete­ri­oro de la pro­duc­ción nacional, ponien­do en ries­go, no solo una parte sig­ni­fica­ti­va de los 288.000 empleos que gen­era la agroin­dus­tria de la caña, sino la esta­bil­i­dad social y la ocu­pación líci­ta de tier­ras en el valle del río Cau­ca y en el Meta.

Por tan­to, por solic­i­tud del Min­is­te­rio de Com­er­cio, Indus­tria y Tur­is­mo, MinCIT, se abrió una inves­ti­gación sobre los sub­sidios de EE.UU. al etanol, para ver­i­ficar si hay méri­to para impon­er un dere­cho com­pen­sato­rio a dichas importa­ciones, y así nive­lar la com­pe­ten­cia entre las dos indus­trias. El doc­u­men­to del MinCIT dice que: “se encon­traron indi­cios sufi­cientes de que (…) los Esta­dos Unidos pre­sun­ta­mente con­cedieron sub­ven­ciones a la pro­duc­ción de etanol (…) a través de 31 pro­gra­mas de ayu­das”.

En febrero de 2018, por primera vez en la his­to­ria del pro­gra­ma de oxi­ge­nación se logró incre­men­tar la mez­cla de Bioetanol con gasoli­na al 10% en la total­i­dad del ter­ri­to­rio colom­biano.

¿Cuál es el may­or reto que enfrenta hoy esta agroin­dus­tria?

Para la agroin­dus­tria es defin­i­ti­vo man­ten­er el lid­er­az­go con la may­or pro­duc­tivi­dad del mun­do. Asimis­mo, seguir avan­zan­do en la diver­si­fi­cación y aprovechamien­to del poten­cial pro­duc­ti­vo (aprovechamien­to de resid­u­os) y com­bustibles de segun­da gen­eración. Para ello, será nece­sario man­ten­er las grandes inver­siones en mate­ria de inves­ti­gación e inno­vación que hoy se des­ti­nan. Esta agroin­dus­tria invierte el 1% de su PIB en inves­ti­gación e inno­vación (entre lo que apor­ta al Cen­tro de Inves­ti­gación de la Caña de Azú­car, Ceni­caña, y la inves­ti­gación propia de cada inge­nio).

¿Las per­spec­ti­vas  son pos­i­ti­vas?

Sí, siem­pre y cuan­do se man­ten­gan las políti­cas públi­cas que dan esta­bil­i­dad al sec­tor y que se fun­da­men­tan en el dinamis­mo socioe­conómi­co que éste gen­era, y que se requieren dadas las dis­tor­siones del mer­ca­do inter­na­cional prop­i­ci­adas por los grandes jugadores.

¿El niv­el del pre­cio  inter­na­cional  y del local es sufi­ciente para que el sec­tor sea rentable?

Como resul­ta­do de las dis­tor­siones que gen­er­an los grandes jugadores mundi­ales, los pre­cios inter­na­cionales del azú­car son pro­pios de un mer­ca­do exce­den­tario; lo que quiere decir que no cubre los cos­tos de pro­duc­ción de ningún pro­duc­tor mundi­al. Por ello, se requieren políti­cas públi­cas que reduz­can en el mer­ca­do nacional la volatil­i­dad del mer­ca­do inter­na­cional, lo cual ben­e­fi­cia tan­to a los pro­duc­tores nacionales, como a los con­sum­i­dores y usuar­ios indus­tri­ales.

Pese a ese panora­ma, ¿se pre­vén nuevas inver­siones en inge­nios, inves­ti­gación y pro­duc­ción?

Sí. El sec­tor real­iza inver­siones per­ma­nentes en inves­ti­gación, aumen­to de su pro­duc­ción e inno­vación para obten­er nuevos pro­duc­tos. Esto se refle­ja en las áreas de pro­duc­ción de azú­car, etanol, energía eléc­tri­ca y abonos. Sin embar­go, Como men­cioné ante­ri­or­mente, todo depende de que se man­ten­gan las reglas de juego que han dado esta­bil­i­dad al sec­tor y que han per­mi­ti­do desar­rol­los recientes como el bioetanol y la cogen­eración de energía.

¿A qué mer­ca­dos inter­na­cionales esta­mos lle­gan­do con nues­tra azú­car y qué otros están en la mira?

Den­tro de la indus­tria man­u­fac­tur­era somos el sec­tor con may­or vocación expor­ta­do­ra. Actual­mente expor­ta­mos aprox­i­mada­mente 754.000 toneladas. A Perú (27%), EE.UU. (20%), Chile (14%) y el por­centa­je restante a 57 des­ti­nos más en los cin­co con­ti­nentes. La per­spec­ti­va es aumen­tar nues­tras exporta­ciones a mer­ca­dos asiáti­cos como Corea del sur, chi­na y Japón.

¿Qué can­ti­dad de gran­u­la­do pro­duci­mos para el mer­ca­do nacional y cuán­to en vol­u­men  se expor­ta?

Pro­duci­mos 2,3 mil­lones de toneladas de azú­car de las cuales cer­ca del 32% se expor­ta.

¿Cuál es el número de empleos direc­tos e indi­rec­tos que gen­era la agroin­dus­tria y el pro­gra­ma de RSE que más desta­ca?

Gen­er­amos 286.000 empleos entre direc­tos e indi­rec­tos y según Fedesar­rol­lo, los munici­p­ios en los que se desar­rol­la la agroin­dus­tria tienen may­or cober­tu­ra en edu­cación, más cober­turas en salud, mejores nive­les salar­i­ales y un PIB per cápi­ta may­or.

Lid­er­amos el pro­gra­ma de con­ser­vación de cuen­cas más impor­tante del país a través de la Fun­dación Fon­do Agua por la vida y la Sosteni­bil­i­dad, que pro­tege, restau­ra y con­ser­va 26 cuen­cas hidro­grá­fi­cas en 29 munici­p­ios donde se abastece de agua a más de 3,5 mil­lones de habi­tantes en tres depar­ta­men­tos.

Acciones del Fondo de Agua

Las acciones del Fon­do de agua van más allá de la siem­bra de árboles. A través de éste, se ha mejo­ra­do la cal­i­dad de vida de las comu­nidades. Le doy algunos ejem­p­los:

Se han lle­va­do pan­e­les solares a lugares donde no hay energía eléc­tri­ca, insta­lan­do sis­temas de abastec­imien­to de agua, se le ha enseña­do a la gente a opti­mizar recur­sos a través de una ganadería con­cen­tra­da en zonas reduci­das, evi­tan­do que se aumente la erosión de zonas donde se ponía al gana­do en grandes exten­siones de tier­ra, se ha brinda­do seguri­dad ali­men­ta­ria.

Fuente: El País.